La croquetería es sin lugar a dudas uno de los sitios más frikis que he conocido… Se caracteriza por su particular concepto de la palabra croqueta. ¿Puede alguien ser tan friki como para inventar las croquetas de kiwi? Pues sí. Lo curioso es también la combinación de bar de barrio croquetero y hamburguesería tipo americana.
El local es algo pequeño, aunque bastante limpio. La decoración, si se puede llamar decoración, es completamente abstracta, aunque encaja perfectamente con la zona donde está en la que los restaurantes no siguen una sola línea. Me llamó especialmente la atención un enorme luminoso con el nombre del propietario colocado detrás de la barra. Hay que decir que su personal es muy agradable, atento y rápido; se nota que se esmeran por el local, la carta, etc. Su precio es moderado y el público que lo frecuenta muy vario pinto.Lo recomiendo para alguien que quiera tomarse unas croquetitas riquísimas en plan tapeo informal o comida rápida entre amigos.

Antes de su renovación solía visitar el tradicional Mercado de San Miguel; cuando me enteré de que lo iban a reformar estaba bastante esceptica porque este tipo de rehabilitaciones suelen ser para peor… sin embargo el nuevo mercado de San Miguel supera al anterior, se ha conservado la estructura antigua, manteniendo su esencia de mercado al mantener los puestos que enfocan al exterior pero incluyendo barecitos hacia el interior dejando una especie de plaza en el centro para caminar o sentarse en algunos de sus taburetes a tomar algo.
En los puestos que está orientados hacia el exterior se han instalado modernos puestos temáticos como por ejemplo, carnes, setas, dulces, sólo quesos, frutas, etc. Todos con productos de primerísima calidad que, aunque a un precio un poco alevado, pueden resultar asequibles.
Siguiendo el estilo de otros conceptshops como Isoleè, Diurno opta por un moderno local multiespacio donde se unen, restaurante, café y videoclub en un ambiente de modernidad y sofisticación. En la esquina de la calle san Marcos con Libertad encontramos un gran escaparate desde el que se puede ver el interior diáfano y a sus clientes que también observan el exterior.
La luz es la protagonista gracias a las luces indirectas, las grandes critaleras y sus techos altísimos. Su decoración es bastante minimalista, aunque los grandes posters de cine, algunas plantas de interior y varios sofás muy cómodos dan el toque acogedor a este espacio cosmopolita. Su público en general es urbanita y tiene entre 20 y 35 años; cuando más concurrido está es por la tarde y a la hora de comer.

En Guzmán el bueno encontramos este restaurante cafetería que conjuga a la perfección los conceptos retro y vintage, aunque con un aire lejos de lo que el público está acostumbrado. Con una estética que mezcla armoniosamente aires de cafetería americana con materiales nobles como la madera, el mármol, frisos geométricos de hierro forjado, fachada acristalada con marquesina de madera… La esencia de HD es que realmente lleva abierta desde 1962 y se ha mantenido prácticamente intacta hasta ahora, cuando sus dueños han decidido redecorarla con objetos retro y de diseño nórdico.
HD es un local totalmente recomendable tanto para comer como para cenar, aunque la verdadera especialidad del local son sus desayunas y meriendas en las que sirven una estupenda bollería a la plancha caramelizada y rellenas a elección, tortitas de yogur, batidos de leche, etc, entre otros más tradicionales como los churros y porras.

El Hotel Ritz es bien conocido por su categoría y prestigio cosechados a lo largo de los años; su gastronomía, como no puede ser de otra forma, está a la altura del resto del hotel. Sin embargo, en La Comilona, queremos hacer especial mención a su té de las 5, por su originalidad y por ser más asequible a todos los bolsillos. Todos los días entre las 4 y las 7, en el salón Goya se reúnen, huéspedes del hotel, señoras residentes de la zona, ejecutivos negociando informalmente y algunos visitantes esporádicos de todo tipo, para disfrutar de este clásico Inglés.
Independientemente del lujo de sus alfombras, sillones y sofás franceses, lo que más destacaría es que realmente el ambiente es muy agradable, relajado y tranquilo, ideal para una buena conversación sin preocuparse de mirar el reloj. Mucho tienen que ver con esto las manos de su pianista interpretando obras de Mozart o Beethoven entre otros.
En Malasaña podemos visitar este gracioso café donde sentirnos completamente en el salón de una casa de los años sesenta pero con un pequeño toque chic.
Entre Gran Vía y la plaza de Chueca encontramos Kiyo ven pa acá, un espacio que combina la modernidad del barrio con lo clásico de la comida tradicional andaluza.
En A Brasileira encontramos un rincón con encanto donde degustar la exótica pero suave cocina brasileña a ritmo de Bossa Nova.
Si te gusta la música electrónica y los sabores picantes, tienes que conocer Diablito food & music
Si quieres disfrutar a tope de la noche más terrorífica del año, aprovecha para cenar de miedo con las propuestas de LaComilona